- Las empresas de cifrado que operan en la UE deben informar las transacciones y tenencias en un formato estandarizado.
- Los reguladores obtendrán un acceso más amplio a los datos de los usuarios, lo que generará preocupaciones sobre la privacidad.
- La ESMA puede supervisar las principales bolsas, centralizando la supervisión criptográfica de la UE.
La Unión Europea ha presentado un nuevo conjunto de reglas que cambiarán significativamente la forma en que operan los proveedores de servicios de criptoactivos en todo el bloque.
Estos cambios entrarán en vigor el 1 de enero de 2026, lo que marcará uno de los intentos más ambiciosos de la UE de reforzar el control sobre las actividades criptográficas.
Las reglas introducirán requisitos de presentación de informes estandarizados que brindarán a las autoridades fiscales una mayor visibilidad del mercado de las criptomonedas.
Se avecinan requisitos de presentación de informes más estrictos
En el centro del nuevo marco se encuentra la ampliación de la Directiva sobre cooperación administrativa, conocida como DAC8.
Esta actualización requiere que los intercambios de cifrado, los proveedores de billeteras y otros operadores de activos digitales informen las tenencias y transacciones de los clientes en un formato digital estandarizado.
Una vez enviados, estos informes se compartirán automáticamente entre las autoridades fiscales de la UE, lo que permitirá a los reguladores monitorear los flujos de criptomonedas y la actividad comercial de manera más efectiva.
El reglamento, formalizado bajo el Reglamento de Ejecución (UE) 2025/2263, también exige la creación de un registro completo de operadores de criptoactivos.
Cada operador declarante recibirá un número de identificación único de 10 dígitos, comenzando con un código ISO de país, para simplificar la supervisión transfronteriza.
Incluso cuando un operador es eliminado del registro, la información debe conservarse hasta por 12 meses, asegurando la continuidad en la supervisión regulatoria.
Se espera que los estados miembros presenten evaluaciones anuales a la Comisión Europea utilizando plantillas de informes estandarizadas.
Privacidad bajo el microscopio
Si bien la regulación se formula como una medida para combatir el fraude fiscal, los delitos financieros y el abuso de mercado, plantea importantes preocupaciones sobre la privacidad de los usuarios de criptomonedas.
El Reglamento de Transferencia de Fondos, que extiende la llamada “regla de viaje” a las transacciones criptográficas superiores a 1.000 euros, ya requiere la identificación tanto de los remitentes como de los destinatarios, incluidas las interacciones con billeteras autohospedadas.
También se puede pedir a los usuarios que verifiquen la propiedad de sus billeteras privadas.
Combinadas con DAC8, estas medidas brindan a los reguladores una visión sin precedentes del comportamiento comercial individual, los flujos de billetera y las actividades de los proveedores de servicios.
El paquete regulatorio más amplio de la Comisión Europea funciona junto con el marco de Mercados de Criptoactivos (MiCA) y las próximas normas contra el lavado de dinero.
Se espera que los grandes operadores de criptomonedas lleven a cabo una debida diligencia detallada con los clientes, informen de actividades sospechosas y revelen el consumo de energía para sus operaciones.
Los partidarios de las nuevas reglas, incluida la presidenta del BCE, Christine Lagarde, argumentan que un enfoque unificado de la UE reemplazará la supervisión nacional fragmentada, que históricamente ha dificultado su aplicación consistente.
Sin embargo, el plan para otorgar a la Autoridad Europea de Valores y Mercados supervisión directa sobre las principales bolsas y cámaras de compensación transfronterizas ha generado críticas de centros financieros más pequeños, incluidos Luxemburgo, Malta e Irlanda.
Advierten que la consolidación de poderes de supervisión podría aumentar los costos de cumplimiento y perjudicar a los operadores en jurisdicciones más pequeñas.
El Consejo de Estabilidad Financiera, el principal organismo de vigilancia financiera del G20, también señaló recientemente que las estrictas leyes de privacidad en todo el mundo a menudo impiden la cooperación transfronteriza.
