- Actualmente, MiCA permite a las empresas obtener acceso transfronterizo a través de una única licencia nacional.
- Los reguladores y las empresas nacionales temen una pérdida de control y una mayor burocracia.
- Francia, Austria e Italia han respaldado el papel ampliado de la AEVM para las grandes empresas.
La Comisión Europea se está preparando para otorgar a la Autoridad Europea de Valores y Mercados amplios poderes sobre el sector criptográfico.
Si se aprueba, la ESMA se convertiría en el único organismo responsable de supervisar a todos los proveedores de servicios de criptoactivos en la Unión Europea, informó Bloomberg.
La propuesta marca un cambio significativo en la forma en que el bloque regula los activos digitales, al poner la supervisión en manos de una autoridad central en lugar de depender de 27 reguladores nacionales.
Este borrador del plan, que se espera que se anuncie el próximo mes, llega pocos meses antes de la implementación completa del Reglamento de Mercados de Criptoactivos.
MiCA, aprobada en 2023, se convertirá en el marco emblemático de la UE para la regulación de las criptomonedas.
Según MiCA, las empresas actualmente solo necesitan una licencia en un estado miembro para operar en todo el bloque.
Esta estructura ha sido el resultado de años de trabajo tanto de los reguladores como de las empresas.
MiCA enfrenta incertidumbre
MiCA fue diseñado para proporcionar claridad y coherencia jurídica en toda la UE.
Permite a las empresas obtener autorización en un solo país y utilizarla para ofrecer servicios en otros estados de la UE. Este sistema se conoce como pasaporte.
El objetivo era reducir la fragmentación y agilizar las operaciones de las empresas.
Pero el nuevo plan de la Comisión anularía este proceso al otorgar a la ESMA la responsabilidad directa de aprobar y monitorear a todos los proveedores, independientemente de dónde se encuentren.
El borrador de la propuesta sugiere que la AEVM podría delegar tareas a las autoridades nacionales cuando sea necesario.
Sin embargo, el punto de contacto central seguiría siendo la ESMA. Este cambio ha generado preocupaciones entre quienes participan en el lanzamiento de MiCA.
Con el cierre de la ventana de implementación en 2024, a las empresas y a los reguladores locales les preocupa que cambiar el marco ahora pueda causar retrasos y confusión.
Los críticos argumentan que reiniciar el debate sobre MiCA podría socavar la seguridad jurídica.
Otros dicen que trasladar responsabilidades a la AEVM sin recursos suficientes podría debilitar la aplicación de la ley.
La propuesta aún necesita el apoyo tanto del Parlamento Europeo como del Consejo de la UE antes de que se convierta en ley.
Rechazo de los reguladores
La medida de la Comisión no ha pasado desapercibida para los organismos de la industria de la criptografía. Muchos creen que los reguladores locales están mejor equipados para el compromiso diario con las empresas.
Blockchain for Europe, un grupo industrial, advirtió que centralizar el control en esta etapa desviaría la atención de la tarea de lograr que MiCA funcione sin problemas.
Algunos consultores también han señalado que la AEVM necesitaría más personal y financiación para asumir esa función.
Las autoridades nacionales ya han invertido mucho en la creación de equipos y experiencia para satisfacer las demandas de MiCA.
Reemplazar eso con un proceso central podría resultar en retrasos en la concesión de licencias y la supervisión.
La presidenta de la ESMA, Verena Ross, dijo a principios de este año que la estructura actual, con 27 supervisores distintos preparándose para la misma tarea, puede no ser el modelo más eficiente.
Francia respalda el modelo centralizado
Francia, junto con las instituciones de la UE, ha sido el país que más ha presionado para ampliar los poderes de la ESMA.
En septiembre, los reguladores de Francia, Austria e Italia pidieron a la ESMA que supervisara directamente a las principales empresas de criptomonedas, mientras que las empresas más pequeñas podrían permanecer bajo vigilancia nacional.
Esta idea crearía un sistema de dos niveles y ofrecería un compromiso entre la centralización total y el control local.
La propuesta es parte de una tendencia más amplia en la UE de centralizar la supervisión financiera.
Bruselas también ha sugerido darle a la AEVM el control sobre las cámaras de compensación, los centros de negociación y los depositarios.
Sin embargo, algunos países se han resistido, argumentando que renunciar al control nacional podría crear una burocracia innecesaria y reducir la flexibilidad.
La urgencia de la reforma aumentó en julio cuando la ESMA expresó su preocupación por las prácticas de concesión de licencias criptográficas de Malta.
El regulador maltés había emitido aprobaciones MiCA a varias empresas, lo que generó dudas sobre la coherencia y la diligencia debida en toda la UE.
Este incidente añadió peso al argumento a favor de un modelo de supervisión más unificado.
Mientras la Comisión ultima su propuesta, el sector de las criptomonedas sigue en vilo.
Las empresas están esperando a ver si su futuro regulatorio y de licencias permanecerá a nivel nacional o pasará por completo a un organismo a nivel de la UE.
