El exploit KelpDAO expuso rápidamente cómo las dependencias entre protocolos pueden transmitir riesgos a sistemas que de otro modo serían seguros como Aave. Un atacante acuñó 116.500 rsETH, casi el 18% del suministro circulante, con un valor aproximado de 293 millones de dólares, a través de una vulnerabilidad de puente.
Cuando estos tokens sin respaldo ingresaron a Aave V3, permitieron grandes préstamos WETH, lo que generó deudas incobrables estimadas entre $ 177 millones y $ 290 millones.

Si bien el protocolo congeló los mercados de rsETH, el evento reveló que el riesgo ahora fluye a través de sistemas interconectados, donde las suposiciones de confianza, no solo el código, determinan la estabilidad.
Aave congela rsETH para contener el riesgo
Tras el exploit del puente KelpDAO, Aave actuó rápidamente para contener el riesgo congelando los mercados rsETH en V3 y V4. Aave [AAVE] El fundador, Stani Kulechov, confirmó que el activo perdió todo su poder de endeudamiento, lo que detuvo inmediatamente los nuevos depósitos y la actividad de endeudamiento.


Este paso es importante porque aísla el impacto, asegurando que no se genere más exposición dentro del protocolo. Al mismo tiempo, Aave aclaró que sus contratos principales no se verán afectados, lo que ayuda a separar la seguridad interna del riesgo externo.
Sin embargo, la congelación también pone el sistema en modo de evaluación, ya que los equipos ahora revisan a los prestatarios post-explotación en busca de posibles deudas incobrables.
A medida que la actividad se detiene, el movimiento de capital se desacelera, lo que puede fragmentar la liquidez entre los grupos. Si las pérdidas se materializan, Aave puede necesitar mecanismos de compensación, lo que añade otra capa de incertidumbre.
Las salidas de ballenas aceleran la revisión de precios de AAVE
A medida que el impacto de rsETH atravesó Aave, el precio comenzó a reflejar un claro cambio en la confianza en todo el mercado. Los grandes tenedores redujeron la exposición, con más de 20.000 AAVE vendidos por billetera cerca del rango de 99 a 103 dólares, lo que indicaba cautela más que convicción.


Esta venta impulsó los tokens a los intercambios al tiempo que redujo la liquidez en la cadena, lo que hizo que el mercado fuera más frágil.
A medida que aumentaba la presión, el precio cayó más del 18% en 24 horas, no como un movimiento repentino de pánico, sino como un ajuste constante. Esta disminución refleja cómo los mercados comenzaron a valorar el creciente riesgo de insolvencia y la menor confiabilidad de las garantías.


