El Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se reunió con el Papa León XIV en el Vaticano durante aproximadamente dos horas y media el 7 de mayo, en lo que varios medios describieron como un intercambio cordial pero tenso centrado en la paz en regiones devastadas por la guerra. La reunión se produjo en el contexto de una escalada de fricciones entre el presidente Trump y el nuevo Papa.
La reunión se centró en las preocupaciones humanitarias en los países devastados por el conflicto, con especial atención a las implicaciones de la política exterior estadounidense en el Medio Oriente. Trump acusó públicamente al Papa Leo de poner en peligro a los católicos al oponerse a las acciones de Estados Unidos en Irán. Rubio, por su parte, defendió la postura de la administración sobre las amenazas nucleares de Irán.
La cobertura de los medios encuadró en gran medida la visita de Rubio al Vaticano como una rama de olivo. Se estima que en Estados Unidos viven 53 millones de católicos y, según se informa, el apoyo a Trump entre ese grupo demográfico ha ido disminuyendo.
