La Unión Europea está debatiendo si se debe permitir que Amazon, Microsoft y Google sigan acaparando contratos gubernamentales de nube en todo el continente, o si las propias empresas tecnológicas europeas merecen una porción mayor del pastel.
Una votación sobre las reglas revisadas de adquisición de la nube está programada para el 3 de junio de 2026. El resultado esperado no prohibirá por completo a los hiperescaladores estadounidenses trabajar en el sector público, pero probablemente inclinará el campo de juego hacia los proveedores europeos.
Los números que explican el problema de Europa
Amazon Web Services posee aproximadamente el 28% del mercado mundial de la nube. Microsoft Azure controla alrededor del 21%. Google Cloud se sitúa en torno al 14%. Combinadas, esas tres empresas estadounidenses representan aproximadamente el 63% del mercado mundial de infraestructura en la nube, y su participación en Europa probablemente sea aún mayor.
La urgencia ha aumentado desde el fallo Schrems II de 2020, que anuló el marco del Escudo de Privacidad UE-EE.UU. y planteó cuestiones fundamentales sobre si los datos europeos almacenados por empresas estadounidenses podrían realmente protegerse de la vigilancia del gobierno estadounidense.
Lo que Bruselas está haciendo realmente
En abril de 2026, la Comisión Europea adjudicó una licitación de 180 millones de euros para servicios soberanos en la nube a cuatro proveedores europeos: Post Telecom, STACKIT, Scaleway y Proximus.
Respaldando esa apuesta está el Marco de Soberanía de la Nube de la UE, publicado en octubre de 2025. El marco establece un sistema de puntuación de ocho objetivos para evaluar a los proveedores de servicios en la nube, que cubre todo, desde la residencia de datos hasta la independencia operativa.
Las reformas de adquisiciones propuestas van más allá de la nube. Incluyen un trato preferencial más amplio para las empresas europeas en los contratos públicos e incluso tocan la asignación de espectro móvil por satélite.
La lucha interna
A algunos estados miembros, particularmente aquellos con sectores tecnológicos nacionales más pequeños, les preocupa que restringir el acceso a los hiperescaladores estadounidenses los deje con servicios de nube inferiores. Dado que las tensiones comerciales transatlánticas ya están aumentando, algunas capitales de la UE temen provocar represalias por parte de Washington.
Qué significa esto para los inversores
AWS, Azure y Google Cloud han invertido mucho en centros de datos e infraestructura de cumplimiento europeos específicamente para captar negocios gubernamentales. Cualquier regulación que los ponga formalmente en desventaja en la puntuación de las adquisiciones obligará a un nuevo cálculo estratégico. Las reglas propuestas se centran específicamente en las licitaciones gubernamentales, no en el mercado en general.
Los proveedores europeos nombrados en el contrato de 180 millones de euros (Post Telecom, STACKIT, Scaleway y Proximus) ahora cuentan con ingresos y el sello de credibilidad de la Comisión Europea.
La votación del 3 de junio marcará la pauta. Si las reglas finales incluyen preferencias de puntuación agresivas para los proveedores con sede en Europa, se puede esperar una inversión acelerada en nuevas empresas de nube y en infraestructuras de la UE. Si prevalecen los moderados y las reglas equivalen a directrices suaves, el status quo se mantiene en gran medida.
