Agosto se convirtió en un mes histórico para Ripple y el ecosistema XRP después de que la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. puso fin formalmente a su caso de varios años acusando a Ripple Labs de ofrecer valores no registrados. La demanda, presentada originalmente en diciembre de 2020 cerca del final del primer mandato del presidente Donald Trump, tenía como objetivo las ventas de XRP de Ripple y desencadenó una de las batallas legales más polarizadas en la industria de activos digitales.
En una entrevista reciente con Thinking Crypto, la comisionada de la SEC, Hester Peirce, arrojó una luz poco común sobre por qué se presentó el caso en primer lugar y por qué ella misma nunca lo apoyó.
¿Por qué se presentó el caso Ripple? Peirce dice que nunca lo apoyó
Cuando se le preguntó directamente por qué la SEC decidió demandar a Ripple en ese momento, Peirce dejó en claro que no puede defender el razonamiento completo de la agencia. Recordó que no apoyó la demanda y por lo tanto no puede explicar los motivos internos detrás de ella.
Peirce dijo que el caso era parte de un enfoque más amplio impulsado por la aplicación de la ley con el que ella se ha sentido incómoda durante mucho tiempo. En su opinión, la SEC estaba utilizando acciones de cumplimiento para crear reglas en lugar de construir un marco regulatorio adecuado para los activos digitales. Describió la temprana era de las criptomonedas como un panorama difícil en el que la innovación avanzaba más rápido que la regulación, y cree que la SEC debería haber adoptado un enfoque más constructivo.
Según Peirce, el camino más saludable habría sido examinar cómo los diferentes proyectos ofrecían sus tokens y trabajar hacia un sistema que fomentara una mejor divulgación y al mismo tiempo diera a los participantes del mercado opciones claras en lugar de castigar la innovación mediante litigios.
Su opinión sobre el fallo del juez Torres: token versus transacción
El comisionado Peirce también comentó sobre el fallo muy influyente de la jueza Analisa Torres en el caso Ripple, donde el tribunal determinó que XRP no es un valor cuando se vende en mercados secundarios, pero ciertas ventas institucionales de Ripple sí estaban cubiertas por la ley de valores.
El fallo tiene matices legales y debe leerse con atención, pero su mensaje central es importante: un token digital no es automáticamente un valor. En cambio, el enfoque legal está en cómo se vende el token y los términos de esa venta. Un token puede aparecer en transacciones de seguridad y no relacionadas con valores, dependiendo de las promesas, expectativas y estructura que lo rodean.
Peirce dijo que el fallo empujó tanto al Congreso como a la SEC a pensar más profundamente sobre qué reglas tienen sentido para los mercados digitales modernos. Con propuestas legislativas como la Ley de Claridad ahora en discusión, ella cree que el caso Ripple influirá en gran medida en cómo se redactan los nuevos marcos.
