La versión unificada de la Ley de Claridad, a la que, según una persona, se le agregaron más de 70 páginas de texto, aún no ha solidificado una posición sobre el principal punto conflictivo: una restricción exigida por los demócratas que impide que los altos funcionarios del gobierno (incluido el presidente) mantengan vínculos comerciales con el sector criptográfico. Sin un compromiso sobre tales límites éticos, varios legisladores han dicho que no votarán a favor de un proyecto de ley final.
El texto fusionado que podría publicarse la próxima semana no representará una simple combinación de los dos proyectos de ley que los respectivos comités votaron para aprobar a principios de este año. Los miembros de ambos comités negociaron temas pendientes (el Comité de Agricultura más aún, dado que el proyecto de ley fue eliminado del comité por criterios estrictamente partidistas) y se dice que el proyecto de ley actualizado refleja los resultados de ese proceso, poniendo más énfasis en la protección del consumidor.
Los defensores del proyecto de ley esperan que llegue al pleno del Senado tan pronto como la semana del 20 de julio, aunque a los legisladores les queda mucho trabajo por hacer.
Más allá de la ética, las cuestiones pendientes incluyen la preferencia federal, y los negociadores aún deben llegar a un acuerdo final sobre cómo llenar la Comisión de Bolsa y Valores y la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos. El jueves temprano, la Casa Blanca envió una carta a los senadores John Thune y Chuck Schumer, respectivamente jefes de la mayoría y de la minoría en el Senado, diciendo que los demócratas no habían propuesto ningún nombre para los roles de las minorías en estas comisiones.
