“El beneficio de este enfoque es permitir el acceso de los clientes del Reino Unido a la liquidez global establecida en la plataforma comercial extraterritorial, en lugar de tener un fondo de liquidez del Reino Unido protegido, lo que debería significar mejores precios y resultados para los clientes del Reino Unido”, dijo Collins en un comentario enviado por correo electrónico.
Sin embargo, Collins advirtió que el marco actualmente deja una pregunta crítica sin respuesta.
La FCA ha dicho que las sucursales en el extranjero sólo serán autorizadas cuando su jurisdicción de origen proporcione “niveles comparables de protección regulatoria”. Pero aún tiene que especificar qué jurisdicciones cumplen ese estándar.
“Eso no es suficiente claridad para que las empresas construyan un modelo de negocios”, dijo Collins, argumentando que las empresas necesitan una mayor certeza antes de invertir en operaciones en el Reino Unido.
Harries también destacó DeFi como un problema sin resolver, advirtiendo que propuestas anteriores impedirían efectivamente que las plataformas centralizadas ofrecieran acceso a aplicaciones financieras descentralizadas.
“El enfoque futuro del Reino Unido hacia DeFi será fundamental”, dijo, argumentando que tales restricciones lo dejarían fuera de sintonía con jurisdicciones como Estados Unidos, donde los responsables políticos están explorando DeFi como parte de estrategias más amplias de tokenización.
Obstáculos regulatorios
Más allá de las cuestiones de política, las empresas enfrentan un formidable proceso de autorización.
Thomas Cattee, socio de Gherson Solicitors, advirtió que existe “un riesgo muy alto de fracaso” para las empresas que buscan autorización bajo el nuevo régimen de la Ley de Mercados y Servicios Financieros.
