La Unión Europea está buscando pelea con algunas de las empresas más poderosas del planeta.
Los líderes de la UE están debatiendo activamente nuevas medidas que limitarían la capacidad de las principales empresas tecnológicas estadounidenses y chinas para competir por contratos europeos de nube pública y espectro satelital móvil. Está prevista una votación decisiva sobre las regulaciones de adquisición de la nube para el 3 de junio de 2026, y se espera que las reglas propuestas pongan en desventaja significativa a los hiperescaladores estadounidenses que actualmente dominan el mercado.
Amazon, Google (Alphabet) y Microsoft controlan colectivamente el 63% del mercado mundial de la nube. La clase política europea ha decidido que esa cifra es demasiado alta, al menos en lo que respecta a la infraestructura gubernamental.
La batalla de la nube: soberanía versus escala
En octubre de 2025, la Comisión Europea lanzó un proceso de licitación en el marco de un marco de soberanía de la nube recientemente establecido. Ese marco dio sus primeros frutos en abril de 2026, cuando la Comisión adjudicó un contrato de 180 millones de euros para servicios soberanos en la nube a cuatro empresas europeas: Post Telecom, StackIT, Scaleway y Proximus.
La próxima votación del 3 de junio determinará si las nuevas reglas de adquisiciones perjudican formalmente a los gigantes estadounidenses de la nube en las licitaciones del sector público. Los Estados miembros de la UE están divididos sobre hasta dónde llegar, y a algunos países les preocupa ahuyentar la inversión extranjera, mientras que otros argumentan que la dependencia tecnológica de proveedores no pertenecientes a la UE plantea un riesgo para la seguridad nacional, particularmente a medida que las tensiones entre Estados Unidos y China continúan aumentando.
Espectro satelital: reservando el cielo para Europa
Los líderes de la UE están negociando simultáneamente cómo dividir la banda de frecuencia satelital móvil de 2 GHz, y el plan actual reservaría aproximadamente dos tercios de ese espectro para empresas europeas.
El principal beneficiario sería IRIS2, la constelación de satélites de la UE diseñada para mejorar la conectividad con alrededor de 290 satélites en órbita. Los operadores internacionales como Starlink de SpaceX y el servicio de órbita terrestre baja de Amazon no quedarían completamente excluidos: el compromiso que se está discutiendo permitiría un acceso limitado a proveedores no pertenecientes a la UE.
El panorama más amplio: la soberanía digital como doctrina
Ahora se espera que la Ley de Mercados Digitales de la UE, que inicialmente apuntaba al comportamiento competitivo de las grandes plataformas digitales, amplíe su alcance para incluir servicios de nube e inteligencia artificial. Si esa expansión avanza como se anticipa, agregaría requisitos regulatorios adicionales a las restricciones de adquisiciones que se están debatiendo esta semana.
No se deben subestimar los desacuerdos internos entre los estados miembros de la UE. Los países con sectores tecnológicos internos fuertes, como Francia y Alemania, tienden a apoyar medidas agresivas de soberanía. Es comprensible que las naciones más pequeñas que dependen en gran medida de la infraestructura de nube estadounidense para las operaciones gubernamentales sean más cautelosas. La votación del 3 de junio revelará dónde se encuentra el equilibrio de poder.
Qué significa esto para los inversores
Las cuatro empresas que ganaron el contrato soberano de nube por valor de 180 millones de euros (Post Telecom, StackIT, Scaleway y Proximus) representan la vanguardia de lo que podría convertirse en un ecosistema de nube europeo mucho más grande. Si las reglas de adquisiciones formalmente dan preferencia a los proveedores de la UE en las licitaciones gubernamentales, estas empresas y sus pares podrían captar una proporción cada vez mayor del gasto del sector público que anteriormente recaía en plataformas estadounidenses.
Las empresas ubicadas dentro del ecosistema IRIS2 podrían beneficiarse de un acceso garantizado al espectro, mientras que Starlink y la división satelital de Amazon podrían necesitar ajustar sus planes de expansión europea en torno a ventanas de asignación más estrictas.
