Hoy se cumple el tercer aniversario de lo que la comunidad de activos digitales llama “El $XRP Día de la Victoria”.
El 13 de julio, la jueza Analisa Torres del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York dictó un sentencia sumaria histórica en el caso SEC v. Ripple Labs, remodelando fundamentalmente el panorama regulatorio de las criptomonedas.
El histórico fallo declaró de manera contundente que $XRPen sí mismo, no es un valor.
El histórico fallo de Torres
La guerra legal iniciada por la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) en diciembre de 2020 buscaba clasificar todas las ventas de $XRP como contratos de inversión no registrados.
Sin embargo, el fallo final del juez Torres rechazó este intento al basarse en la prueba Howey de décadas de antigüedad para activos digitales modernos.
El juez Torres dictaminó que las ventas programáticas de Ripple de $XRP en los intercambios públicos de activos digitales no constituyó la venta de valores. Concluyó que los compradores minoristas que compraban tokens en mercados secundarios a través de subastas ciegas de oferta y demanda no tenían forma de saber que sus fondos iban a parar a Ripple. En consecuencia, estos compradores no podrían haber tenido una expectativa razonable de ganancias derivadas directamente del esfuerzo de Ripple (por lo tanto, no pasó un aspecto central de la prueba de Howey).
Por el contrario, el tribunal se puso del lado de la SEC con respecto a las ventas institucionales directas. El juez Torres dictaminó que los 728 millones de dólares en ventas directas de tokens de Ripple a actores institucionales constituían ofertas de valores no registradas. Estas partes sofisticadas sabían que estaban comprando directamente a Ripple (y su éxito dependía de los esfuerzos de la empresa).
Al borde de un cierre
Mientras tanto, declaraciones recientes del director ejecutivo de Ripple, Brad Garlinghouse, y del director de tecnología, David Schwartz, confirmaron que la compañía estaba considerando seriamente cerrar sus puertas. “Casi decidimos cerrar la empresa cuando la SEC nos demandó”, admitió Garlinghouse. “Pensábamos que el gobierno tiene poderes y recursos infinitos”. Según Schwartz, esto se debió al consejo de sus abogados.
